sábado, 27 de noviembre de 2010

031 Lingüística - conocimientos.com.ve: Lingüística Funcionalista

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Lingüística Funcionalista

Lingüística Funcionalista

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Video Lingüística e musica Wanderson UFMA

linguistica y musica

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Literatura y lingüística

MÚSICA DE FIN DE SIGLO,
Hernán Lavín Cerda. Santiago, Editorial F.C.E., 1998. 330 pp.

Probablemente, si hay algunos de los hitos importantes del poeta Hernán Lavín Cerda, son aquéllos que su vida ha ido descifrando, como si fuese prestidigitador de la experiencia, en la conciencia y en el jolgorio de la poesía.

Nace en Chile en 1939; se radica en México, a pie forzado, en 1973. Estudia periodismo, viaja, dirige talleres; se para frente al mundo con el asombro de quien pertenece a todos los mundos o a ninguno.

Cuando me encontré en México, en enero recién pasado con Hernán, después de muchos años de memoria rupestre, pude confirmar su crecimiento en la estética de la vida y de la muerte, con la ironía y el humor del que toma distancia de la contingencia para adentrase en las ancestrales interrogantes del por qué, cuál es su sentido, hasta cuándo tantas querellas y absurdos, hasta cuándo la falsificación de las palabras. Es el Hernán en la sabiduría de un río simultáneamente novedoso y antiguo, como vino guardado en un sarcófago o como el organizador de la gran fiesta en el advenimiento del hombre que supere, de una vez y para siempre, al lobo sapiens.

Oportuna su visita a Chile; una paradoja más que depara el derrotero de la poesía en este soñar que cabalga contra el tiempo y relincha en la tempestad. Visitar la propia casa, reconocerse en el vínculo de su país natal que podría ser, a esta altura de su vida, el espacio sagrado "del nunca jamás". Y nos visita con su Música de fin de siglo, mercadería poética de uso público para darle oxígeno a nuestras contaminadas calles y barrer en los períodicos las rutinarias y pesadillescas noticias sobre el "paciente inglés", vitalicio en Chile y redentor del mundo en su propia evanescencia.

En un tono familiar, no carente de solemnidad y respeto por el amigo, quisiera referirme muy brevemente a la poesía de Hernán, entrando por el hilo de Ariadna a la madeja de su antología que presenta, en estos días, la editorial Fondo de Cultura Económica para: México, Argentina, Brasil, Colombia, Chile, España, Estados Unidos, Guatemala, Perú y Venezuela.

Son trescientas quince páginas de apretada selección, en las cuales el lector, desde los primeros textos de "Ciegamente los ojos" (poemas de 1962 a 1976), hasta los últimos de "Alabanza del vuelo y otras visiones" (1996), se siente emprendiendo un viaje aguas arriba, remando hacia la superación y expiación, huidiza y sostenida, en las entrañas de un proyecto que se va desarrollando apoyado en el andamio del aire de la luz, del vértigo y del silencio, del juego erótico y del absurdo social, del humor que llora, pero que no confía en el llanto, de la avalancha metafísica que entra y sale del lenguaje como si éste fuese la rampa de una nueva cohetería que va al cielo para bucear en el abismo.

Vicente Quirarte, discípulo de Hernán que prologa la antología, además de referirse a la docencia y a la escritura de quien considera su maestro, habla del "hernanismo laviniano" en el contexto de las tradiciones y de los discursos actuales de la poesía latinoamericana. Propone sintéticamente un decálogo a la usanza de los viejos manifiestos que pretendieron conceptualizar el empeño creador y su impacto de una ética comprometida con ciertas tendencias y modelos de originalidad. Los tópicos se refieren a las influencias naturales o buscadas, a las dificultades de percepción de ámbito personal, público y cotidiano, sin omitir la importancia de la infancia del autor, su proceso de concienciación o el razonable intento por forjar su propia historia, hasta llegar a concebir a Dios como a un poeta de vanguardia que se ignora. En efecto, qué es la realidad sino un invento a través del lenguaje, como se versifica en el texto Memorial de algunos descubrimientos, desde el cual se sale del mundo adánico y cavernícola, de la infancia ingenua y del animal indómito, al impulso dogmático de la antropofagia: "Y bailábamos alegremente junto al fuego del primer día,/porque aún se inventaba la simulación del lenguaje ". Se evidencia que esa simulación, esa suerte de prevaricación con la experiencia y la poesía, comienza al interior de la familia y en el currículum oculto de la adolescencia, escuela que se esmeró en superponer el " instrumental quirúrgico" de la pedagogía literaria por encima del placer y del gozo del verbo y de la entrega lúdica y desinteresada del artista.

En esta primera y rápida lectura, me detengo en poemas altamente logrados y lisonjeros de la buena salud de la poesía, a pesar de los agoreros que la declaran artículo suntuario, semimuerto y que no se vende como la avalancha consumista de los alimentos transgénicos que irrumpen en los mercados para la muerte del hombre.

En el libro La nuevas tentaciones, el poema intitulado "La visión objetiva", descubre la hipótesis de las hoy llamadas ciencias complejas, cuya discusión se abre a la superación del platonismo y del decartesianismo en el discurrir de la modernidad renacentista que separaba las categorías de alma, cuerpo y realidad desde una objetividad a ultranza que desgarró y extrañó al hombre, por siglos, de su propia naturaleza, de su único lugar de residencia que es la vida en su cuerpo. Por eso que no es fortuito que esta Música de fin de siglo a través del texto "El miniaturista se divierte ", el milenio finaliza su cometido calendario con fuegos de artificio, en el universo de Federico Fellini junto a la iglesia de la Candelaria en Coyoacán. Siguiendo por esta misma huella, el Sujeto Lírico avanza con su mismo impulso religioso a través del texto Casi todo es antimateria y En medio del bosque, con humor e ironía, hacia la insistente pregunta qué es el hombre ("una patología condenada a la guerra" ) y, de este modo, escribe y declara su opción: prefiero "morirme de tortuga, de pez erizo, de océano que felizmente carecen de inteligencia". Y graciosamente se infiere que muchas culturas se han agotado por ocupar sus energías pegándole a sus miembros con un palo en la cabeza.

Para mi gusto, los poemas más sugerentes, expresivos y telúricos que abren y estremecen la emoción del lector, son "Cada uno se despide" y "Alabanza de aquel vuelo"; en ambos se encubre y se descubre la voz que supera la barrera del silencio para despedirse y no irse de este mundo:

"Supongamos que me despido de tus labios que descubrí en 1957, / cuando eras casi una niña, mejor dicho un ángel/ de ojos inciertos como los de aquel caballo/ que todavía nos mira con algo de estupor y de tristeza/ desde la profundidad del bosque lleno de nogales ".

Con el fragmento "La alabanza del vuelo", se cierra el círculo de conversaciones con la humanización y el desparpajo del hombre en la íntima experiencia del nacer y del morir. Se testimonia la muerte del padre, en el verano de 1947, a los ocho años de edad. Es el instante, vertiginoso y delirante, en que el enigma ya no se dejará seducir para abrir las puertas a las sombras del destino. Julio Lavín Cayuso ha muerto. Se toma conciencia de algo que vendrá, pero que no se sabe qué es y el niño Hernán contempla a su padre como si fuera "un lagarto de respiración moribunda".

Sabemos que en la memoria se alimenta el devenir; y curiosamente en ella anida el olvido para no enloquecer. Por eso, como afirma Benedetti, es fácil comprender por qué el "olvido está lleno de memoria". La poesía de Hernán rebasa las expectativas de la crítica cultural y de la cirugía literaria que sólo ve en ella sicologismos, abstracciones y símbolos. Situada en la geografía inconclusa de un tiempo aciago que no se buscó, pero que se debía asumir, Música de fin de siglo es una obra que aumenta el caudal de la rica tradición lírica chilena e hispanoamericana.

JOSÉ DE LA FUENTE A.

http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0716-58111998001100021&script=sci_arttext

LA MÚSICA Y SU INFLUENCIA LINGÜÍSTICA

    * Lenguaje y comunicación

Por: Orlando Cárcamo

La música influye ideológicamente en las personas. A través de ella se difunden en las masas comportamientos, creencias y actitudes frente al mundo y la vida, los cuales no siempre son los mejores. Buena parte de los antivalores de nuestra juventud se difunden sutilmente a través de la música de moda. Además de valores y comportamientos, la música contribuye también a influir lingüísticamente en quienes la escuchan. Las canciones de moda, tal vez por llegar a las personas a través de los medios masivos de comunicación, influyen en la forma de hablar, en los términos y expresiones que se usan. El ciudadano promedio considera a los medios masivos de comunicación como la radio y la televisión, modelos a imitar en cuestiones diversas como ciertas actitudes ante el mundo y el uso de la lengua española, tal vez por la complejidad tecnológica de estos medios manejan y su uso generalizado.

Esta confianza de los ciudadanos en los mensajes que aparecen por los medios como la radio puede ayudar a difundir comportamientos lingüísticos no apropiados, alejados de los usos considerados adecuados en la lengua española. Recuérdese cómo Oscar de León, en su célebre canción, “Llorarás”, difundió –y todavía difunde- el uso de la expresión “darse de cuenta” la cual es incorrecta frente a “darse cuenta”, que es la expresión ampliamente aceptada.

Además de la sobredimensionada importancia de los medios masivos de comunicación, lo que más contribuye a difundir los errores en el uso del español es la repetición constante de las canciones cuando éstas son éxitos del momento. Esto es lo que ha sucedido en la actualidad con algunas canciones representativas del vallenato de la nueva ola, las cuales han difundido el uso incorrecto de ciertas expresiones del español. Entre éstas tenemos el dequeismo y las incorrecciones en el uso de los verbos en el modo subjuntivo.

La exitosa canción “La colegiala”, compuesta y cantada por Silvestre Dangond, contribuye a difundir un error en el uso del español cuando dice: “yo sé bien DE QUE tus padres a mi no me quieren porque soy cantante”. Este error es conocido como dequeísmo. Consiste en el uso inadecuado de la preposición DE antes de la conjunción relativa QUE cuando esta conjunción introduce una oración subordinada sustantiva como complemento del verbo de la oración principal. El verso correcto quedaría así: ““yo sé bien QUE tus padres a mi no me quieren porque soy cantante”. Aquí la conjunción relativa QUE tiene la función de introducir una oración subordinada que funciona como complemento directo de la inflexión verbal “sé”. Generalmente se acepta el uso de la preposición DE antes de QUE cuando antes de esa preposición aparece un sustantivo: “Tenía la sospecha DE QUE algo iba a salir mal” o “Lo agobiaba idea DE QUE podría perder las elecciones”.

Otros errores frecuentes se presentan en las canciones “No aguanta” y “El estanquillo”.

En el caso de “No aguanta”, cantada por Luifer Cuello y compuesta por Kaleth Morales, se presenta una falta de concordancia en los tiempos verbales en el siguiente verso: “Te apuesto que si yo viviría borracho/Te dirían tu novio sí es un buen muchacho”. En este caso, la incorrección se presenta en el uso de la inflexión verbal “viviría” después del SI condicional. Para no hacer más extensa la explicación, digamos que después del condicional SI se utilizan verbos en pretérito imperfecto de subjuntivo, es decir verbos de las formas viviera o comiera. La forma correcta de este verso sería: “Te apuesto que si yo VIVIERA borracho/Te dirían tu novio sí es un buen muchacho”.

La canción “El estanquillo”, cantada por Peter Manjarrez y compuesta por Nafer Durán, presenta un error de concordancia en el tiempo verbal cuando dice: “me siento el bolsillo lleno/ como si yo hago la plata”. En este verso se maneja mal el verbo después de la expresión comparativa “como si”. Después de esta frase siempre se utiliza un verbo en tiempo pretérito imperfecto del modo subjuntivo ya que este modo indica acciones no reales; es decir, verbos del tipo hiciera, viniera, corriera, etc. Al realizar la corrección, este verso quedaría de la siguiente manera: “me siento el bolsillo lleno/ como si yo HICIERA la plata”. Se puede creer que estos errores son debidos a la llamada “licencia poética” que permite a los escritores violar ciertas reglas en busca de la musicalidad del verso. No obstante, los casos aquí presentados no parecen ser una expresión de este recurso.

Señores compositores y cantantes, conviene esmerarse en revisar los textos de sus canciones para no difundir masivamente usos inadecuados del español, dada la gran influencia que la música tiene en el comportamiento social y lingüístico de las personas.
http://www.orlandocarcamo.com/la_musica_y_su_influencia_linguistica.html